Parejas

Parejas

Juno y Bleeker forman una pareja en esta historia, pero hay otras parejas que suponen obligada comparación y reflexión.

Comenzaremos por destacar la pareja de compañeros en el instituto: Joss y Amanda, que discuten en el laboratorio de química en presencia de nuestros protagonistas. Amanda dice tener “migraña menstrual” y Joss se enfada con ella porque no le hace caso y no quiere ir a la enfermería, aunque en realidad lo que subyace es que ella sospecha que existió una infidelidad del chico cuando visitó a su hermano. Sorprendentemente Joss parece ser el afrentado, por eso exclama: “Bien, llámame cuando no estés con el tomate” y ella le replica: “¡Vale! ¡Llámame cuando sepas quererme en vez de engañarme en la Universidad donde va tu hermano sólo porque te tomaste cuatro Smirnoff y una botella de licor de melocotón!". 

La guionista maneja aquí dos posiciones diferentes ante este conflicto de pareja, uno simplemente se queja por los síntomas menstruales de la chica, mientras Amanda demanda su cariño y desaprueba la habitual práctica adolescente para desinhibirse: tomar alcohol. El punto de vista de la autora es claramente vencedor y esta secuencia situada en la primera parte del film nos abre la puerta a las siguientes reflexiones sobre las relaciones entre dos personas.

Rostros del matrimonio MacGuffLa pareja siguiente está formada por los padres de Juno: Mac y Bren, su madrastra. (La propia guionista, Diablo Cody, también es madrastra en la vida real: “Yo también soy madrastra y me gustan las familias mestizas y adoptivas”). La pequeña Liberty Bell tiene escasa importancia en el relato y tan solo es una prueba de la estabilidad actual de la pareja sin que quede claro el mensaje: ¿son más estables las parejas con hijos?, porque Mac se separó de su primera mujer cuando la pequeña Juno tenía cinco años y al menos las respuestas se neutralizan.

 

Juno con su padre conversanMac tiene una sintonía especial con su hija, acepta como es y desea ser el elegido por ella como papá-modelo y, aunque pueda reprenderle por su error con Bleeker, está dispuesto a secundarla en las decisiones que ella tome, con un comportamiento entre protector y respetuoso (“Te acompañaré a conocer a esa pareja de adopción. Sólo eres una niña, no quiero que te timen unos chalados ansiosos por un bebé”) y utilizando expresiones que nos recuerdan a su propia hija.

La rebeldía e independencia de Juno se resquebrajan cuando “pierde su fe en la humanidad”, decepcionada por los Loring. Entonces es capaz de buscar consejo y, lo que es mejor, seguirlo. Recordemos lo que le dice Mac en su consulta sobre las parejas: “Lo mejor que puedes hacer es buscar a una persona que te quiera exactamente tal y como eres, De buen humor, de mal humor, fea, guapa, atractiva, como sea. La persona ideal seguirá perdiendo el culo por ti. Esa es la clase de persona que merece la pena”.

Indudablemente Juno tiene una marcada personalidad y aparentemente parece que no hace caso a nadie, pero vemos que eso no es así. Si discute con Bren es porque ésta establece unos límites (hora de llegar a casa) que pueden ser negociables, a pesar de todo reconoce sus cualidades cuando la defiende proclamando ser “Técnica de uñas” ante la “Técnica de ecografías”. Bren ejerce como madre, hace el seguimiento del embarazo, cuida su alimentación, continúa con ella en el preparto y el parto hasta que el bebé descansa en los brazos de Vanessa.

Rostros del matrimonio LoringEl coche de los MacGuff desfila por delante de los chalets de Glacial Valley (frialdad hasta en el nombre). Allí Juno conoce a los Loring, en un ambiente rodeado de flores, decoración equilibrada, fría luz exterior, tabla de Pilates… Parece la pareja ideal, Vanessa declara su vocación como madre (y compradora compulsiva) y Mark no lo tiene tan claro. A lo largo de las distintas secuencias asistiremos a la ruptura de la pareja. En realidad se trataba de una pareja desunida que guardaba las apariencias y quería un bebé porque Vanessa ponía las condiciones. La llegada de Juno es el catalizador para que Mark se cuestione todo aquello que hacía por complacer a Vanessa y comience a vivir de otra forma. Es como si la joven MacGuff despertase en él todo aquello que daba por perdido e intentase recuperarlo: la música, la forma de vestir, la forma de hablar…, la manera de entender la vida.

Ella le hace desear ser el tipo de chico al que una chica joven aspira. Al principio viste de manera impecablemente pija: pantalón y jersey azul…, a través de las visitas de Juno va cambiando hasta terminar con el estilo Juno: camisa de franela desabrochada y aspecto más juvenil (síndrome Peter Pan). Sin duda Reitman quiere darle un toque ambiguo a la relación entre Mark y Juno, parece ser que en el guión inicial sí que existía con mayor claridad una inclinación del músico por la adolescente. Vanessa, por otra parte, representa a la mujer contemporánea, profesional cualificada con escaso tiempo para la familia, llena de contradicciones y deseos no manifestados, completa la trilogía de personajes femeninos junto a Bren, que es la mujer tradicional de una generación anterior y Juno, que establece diferentes pautas de comportamiento.

Al final, Vanessa consigue su bebé, separada de Mark pero dando sentido a su aspiración de maternidad. Es una resolución atípica porque rompe con la manida idea de niño-solucionador de problemas de pareja y nos encontramos con que la vida sigue, llega el verano y cada uno recupera su espacio y su vida. Vanessa tiene su niño y Brenda, su perro; Mark se ha ido a un apartamento y Juno canta con su pareja la canción de The Moldy Peaches mientras la cámara se aleja y los corredores vuelven a traspasar el plano.