Argumento
Argumento

Charlie Bucket es un niño de doce años que vive con sus padres y sus cuatro abuelos en una pequeña casa de madera situada en las afueras del pueblo. La madre se ocupa de la casa y el padre trabaja en la fábrica de pasta dental “Smilex”, hasta que su puesto es ocupado por una máquina. Aunque apenas tienen con qué alimentarse, Charlie no pierde la sonrisa y cada noche se duerme contemplando desde su ventana la misteriosa fábrica de chocolate del Sr. Wonka, un personaje extravagante y antisocial. El abuelo Joe trabajó allí, pero la empresa cerró hace veinte años. Sin embargo, hace quince las chimeneas volvieron a indicar actividad industrial. Se elaboraba chocolate que se enviaba a todo el mundo, pero nadie había visto en este tiempo entrar o salir a ningún trabajador.
Un día, el Sr. Wonka hizo público un anuncio importante: abriría su fábrica y revelaría sus secretos a los cinco niños que encontrasen unos billetes dorados escondidos en el interior de cinco chocolatinas. Era el sueño de Charlie y de su abuelo Joe, pero las posibilidades son escasas porque su familia sólo se puede permitir regalarle una chocolatina al año para su cumpleaños. El primer billete lo encuentra el glotón Augustus Gloop, de Düsseldorf; el segundo, la inglesa Veruca Salt, hija mimada de un empresario de frutos secos; el tercero llega a las manos de una jovencita de Atlanta, Violet Beauregarde, campeona mundial de mascar chicle; Mike Tevé, presuntuoso joven de Denver que pasa el día ante la tele, consigue el cuarto y cuando Charlie ha perdido toda esperanza, encuentra su deseado billete dentro de una tableta comprada con el dinero hallado entre la nieve.
Los cinco niños visitan la fábrica acompañados de un familiar, el abuelo Joe acompaña a Charlie. El interior de la fábrica deslumbra a los visitantes. El paisaje es dulcemente increíble: montañas de caramelo, cascadas de chocolate, árboles de bastones de caramelo, hierba de azúcar, los pequeños Oompa-Loompa… Sin embargo en el arriesgado recorrido, ciertas actitudes de los niños les hacen desaparecer uno a uno y Willy Wonka se encuentra al final con el único niño que no ha sucumbido al ímpetu vanidoso, consumista, caprichoso o competidor y desea que sea su heredero: es Charlie Bucket. Pero el joven no desea abandonar a su familia y tendrá que ser el acomplejado Wonka quien pacte una solución feliz.
