Sobre el Rodaje

Sobre el Rodaje

 


La Filmación

Esta producción de Burton se desarrolló en siete platós de la Pinewood Studios en Inglaterra, donde se han rodado las películas de James Bond. El rodaje se realizó totalmente en estos espacios, con decorados totalmente artesanales pintados a mano, algunos sumamente costosos. Por ejemplo, se necesitaron veinte semanas para la construcción del barco de cristal que navega por el río de chocolate.

Personajes Oompa-LoompaLos escenarios nos permiten pasar de Dickens a Isaac Asimov; del ambiente realista, a la ficción; del pasado, al futuro; de la infancia, al mundo pretendidamente adulto que no es sino un paradigma contradictorio, pero que servirá para depurar los defectos de los visitantes, una especie de cruel expiación de las faltas cometidas por unos niños que no son sino la manifestación de los errores de los adultos principalmente, de su manera de entender la educación de sus hijos.

Una conocida multinacional suministró las chocolatinas de los decorados y la mayoría de los objetos de chocolate fueron elaborados por una pastelería de Brighton, en el Reino Unido. Pero el chocolate líquido era falso, por ejemplo para el río se necesitaron unos 60.000 litros de este fluido que tenía color y textura similar al dulce chocolate.

Los Oompa Loompa tienen en la cinta la misma cara, la del actor de origen indio Deep Roy. También sus voces son una repetición distorsionada y multiplicada del compositor de la banda sonora, Danny Elfman. Esta especie de enanitos o gnomos fueron recreados utilizando técnicas de animación y mecánica, al igual que lo fueron parte de las ardillas que se mezclaron con cuarenta ardillas reales domesticadas cuyo control resultó muy complicado.

Tim Burton rodó esta película a la vez que "La Novia Cadáver". Esto le planteó numerosos problemas al principio porque resultaba complicado hacer compatibles dos producciones, dos equipos diferentes, incluso dos tecnologías diferentes, pero luego se solucionaron progresivamente las dificultades porque el proceso de animación era más lento, permitiendo compaginar ambos trabajos.

 


 

Escenarios

La película se localiza en un pueblo-ciudad indeterminado que evoca la magia de los cuentos de Dickens, el callejón turbio de Edgar Allan Poe. La oscuridad de la noche, la nieve y el frío que debilitan a los seres más frágiles, las casas alineadas presididas por las chimeneas de la gran fábrica misteriosa… Burton toma como primera referencia los dibujos de Quentin Blake, ilustrador de la edición escrita de la novela de Dahl, pero introduce su propia galería de sombras, ángulos, puertas torcidas, rejas, ojos, gafas… 

Fábrica del chocolate WonkaEncontramos dos espacios principales en los que se desarrolla la acción narrativa: la casa de Charlie y la fábrica del Sr. Wonka. Ambos son lugares que no son lo que parecen. La casa sombría, llena de grietas y escasamente provista de alimentos, está presidida por la cama donde están los abuelos. Esa cama es el centro vital en torno al cual Charlie se nutre, donde recibe su ración emocional indispensable para sobrevivir. En torno a la cama hablan, comen, ven la tele y, sobre todo, comparten afectos que iluminan y acompañan su vida. La fábrica, por el contrario, tiene un interior luminoso, lleno de fantasía, colores, Oompa-Loompa con un vestuario que nos recuerda los modelos de Ágata Ruiz de la Prada, túneles y salas impolutas, césped comestible, árboles de caramelo… A pesar de todo, Willy Wonka no parece ser demasiado feliz, todavía le atormentan los recuerdos de la relación con su padre y su poderosa creatividad y aparente generosidad parecen enmascarar su frustración. 

Además, tenemos la oportunidad de recorrer algunas de las gélidas calles del pueblo, la primera tienda de Wonka en Cherry Street en el recuerdo del abuelo Joe, la casa del Dr. Wonka, un palacio en la India o Loompalandia. Aparecen una serie de escenarios fugaces, que Burton incluye, relacionados con las exportaciones de los productos Wonka (una tienda en Tokio, un zoco en Marraquesh y unos grandes almacenes en Nueva York) y con los lugares donde viven los afortunados con el billete dorado (Augustus en Düsseldorf, Alemania; Veruca en Buckinghamshire, Inglaterra; Violet en Atlanta, Georgia y Mike en Denver, Colorado). De esta forma, las imágenes abundan en la oferta de contrastes y en el aparente realismo.

 


 

Ingredientes

Burton incorpora en la película su humor negro peculiar. Se burla del nombre de Veruca (“Yo creía que una “verruga” era un bulto que sale en la planta del pie”); ante la pregunta de la Sra. Gloop sobre el destino de su hijo que puede ser convertido en una tarta de chocolate, Wonka le responde: “No, no lo permitiría, el sabor sería horrible”; cuando se deslizan con el barco por el río de chocolate pasando ante numerosas puertas: crema de leche, crema capilar… y la Sra. Beauregarde le pregunta para qué usa la crema capilar, Wonka responde tocándose el pelo: “Quiero tenerlo hidratado”; se burla del tamaño de los niños defendiendo a sus Oompa-Loompa… Desea hacer gracia, ser simpático, hacer sonreír a Mike sin conseguirlo utilizando la jerga de los tipos modernos que van a la última (“Hay que estar al loro, ¿me sigues el rollo?, ¿lo pillas o no lo pillas? ¡Descarado! Choca esos cinco, colega”). El humor de Burton difiere del de Roald Dahl porque es más sarcástico, lúgubre, ácido y, ante todo, busca una respuesta inteligente a sus comentarios inteligentes. Dahl opta en su novela por un humor más indirecto y creativo, que apenas se perciba. Así leemos numerosos inventos que no aparecen en la película: almohadas comestibles de merengue, helados calientes para días fríos, vacas que dan leche con chocolate, bebidas gaseosas para volar, caramelos cuadrados que se vuelven redondos… En cualquier caso, ambos se mueven en el plano de la fantasía y la imaginación, por eso Mike no le encuentra sentido a nada porque su vida se basa exclusivamente en la argumentación, en el razonamiento, en la falta de sensibilidad e imaginación y como le recuerda Charlie: “Las golosinas no tienen sentido, por eso son golosinas”. 

Personajes Oompa-LoompaLlama la atención en la película la banda sonora y la incorporación de canciones interpretadas por los Oompa-Loompa, con letra adaptada de los propios poemas originales de Dahl y música de Danny Elfman. Este músico autodidacta que fue uno de los fundadores a finales de los setenta del grupo de rock Oingo Boingo, ha colaborado con Tim Burton en todas sus películas, salvo en Ed Wood, formando un equipo creativo estable tan compenetrado como pudiera ser Spielberg-Williams o los hermanos Coen. Elfman es autor de numerosas composiciones para películas de ciencia-fición (“Spiderman”, “Men in Black”, “Hulk”, “Dick Tracy”, “Darkman”), dramas (“El indomable Will Hunting”, “Todo por un sueño”, “Family man”, “Eclipse total”, “Sommersby”), películas de intriga (“Misión imposible”, “Un plan sencillo”, “El dragón rojo”, “Prueba de vida”, “Hitchcock”), sin olvidarnos de “Chicago”, en colaboración con John Kander. 

Las canciones de los Oompa no hacen sino un grueso subrayado de la tonalidad didáctica de la película. Procuran dejar en evidencia aquellos defectos de los protagonistas por los que son apartados del juego. La estética cinematográfica de los bailes, algo barroca y colorista, redunda en el intento de sorprender y captar la atención del espectador, lo mismo que hacen las marionetas en el comienzo de la visita: poner un punto y seguido, marcar una inflexión narrativa, un antes y un después.