Personajes

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Willy Wonka

Rostro del Personaje Willy Wonka

Willy Wonka es un personaje extravagante, si Roald Dahl lo describió y caracterizó con suficiencia, Tim Burton sigue con fidelidad el retrato, pero incrementa los rasgos sicológicos, añade el trauma de la autoridad paterna en la niñez del personaje, su lastimada autoestima. El doctor Wilbur Wonka es introducido en la narración cinematográfica para explicar el contexto del comportamiento de Willy. Su oficio de odontólogo y el excesivo celo protector con su hijo, le llevan a prohibirle el consumo de dulces que provocará en el niño una irresistible fascinación por las golosinas. Así, entendemos que se haya convertido en una especie de dictador del dulce, en un constante investigador de nuevos productos, de explotador de Oompa-Loompa por la causa, a la vez que tímido e infantil (recordemos las marionetas y los colores), de apariencia melancólica e inquietante. Pero su trabajo no lo hace pensando en los demás, no es un benefactor de la humanidad, un Bill Gates mecenas de una oenegé, sino que se autocomplace con el crecimiento de su imperio neocapitalista. Una especie de pariente frikie de Manostijeras (fábrica-castillo) que nos recuerda a Marilyn Manson, el Jocker de “Batman” o  Michael Jackson y su “Neverland” (salvo por su aversión a los niños). 

Eduardo Manostijeras”, “Sleepy Hollow”, “Alicia” y “Big Fish”, tienen en común con la película que comentamos el alejamiento o ausencia de la figura paterna y sus consecuencias en la personalidad de los personajes. Wonka no puede pronunciar la palabra “padres” y todo gesto afectivo le provoca una náusea contenida. Con la huida familiar ha intentado compensar el vacío personal y los complejos que, además, le han hecho rico (“Mírame a mí, no he tenido familia y me he hecho de oro”). Sin duda, nos presenta un modelo de educación paterna que añadir a la del resto de los niños. Porque en realidad Wonka sigue siendo un Peter Pan inmaduro, que no es capaz de asumir sus contradicciones y defectos, de resolver sus conflictos relacionales y busca en el aislamiento y en la adicción al trabajo una forma de escapar de su desajustada autoestima. El concurso de los billetes dorados no es sino un grito de auxilio, una búsqueda instintiva que le permita perpetuarse, sin embargo la condición impuesta por Charlie de no abandonar a su familia (que no aparece en el libro de Dahl), supone un matiz ambiguo. Aparentemente impropio de Burton, porque edulcora el final dándole al personaje una oportunidad de redención, pero fiel a sí mismo porque su moraleja postrera siempre deja una puerta abierta. ¿Willy Wonka acepta la armonía familiar de los Bucket? o, por el contrario, ¿convierte la casa de Charlie en una nueva atracción de su parque temático particular?.

 


 

Charlie Bucket

Rostro del Personaje Charlie Bucket

Charlie Bucket,que vive en apacible y afectiva pobreza con su familia, finalmente halla el último billete dorado al comprar una chocolatina con el dinero encontrado entre la nieve de la calle. Antes, ni la tableta de su cumpleaños ni la conseguida con los ahorros del abuelo Joe, le habían dado suerte, pero como dice su abuela Georgina: “No hay nada imposible”. Charlie ama a su familia, es un niño afectuoso y conocedor de la realidad social y económica que vive, aun con todo, es un niño alegre e ilusionado, capaz de asombrarse por los descubrimientos de Wonka y todo lo que le rodea y es el elegido en esa especie de concurso amañado en el que su organizador conoce a cada uno de los niños y distingue entre todos al propio Charlie, porque al comienzo de la visita, cuando se presentan , se dirige a él y le dice: “¿Y tú?, simplemente te sientes feliz de estar aquí”, poniendo de manifiesto que es el único que no le provoca rechazo. 

Aunque al principio Charlie parece algo inocente y estúpido, capaz de manifestar alegría porque su padre le lleva un tapón de pasta de dientes defectuoso, con el transcurrir de las imágenes comprobamos que supone, a través de sus virtudes, un antídoto para los defectos de los demás niños y del propio Wonka. Ante la soberbia, Charlie es humilde; ante la codicia y la envidia por el triunfo, es generoso; ante los arrebatos de ira provocados por la frustración, él se muestra paciente; ante la gula representada por Augustus, Charlie es austero y comedido; ante la indolencia, se muestra activo y diligente. Finalmente, ante las actitudes de rechazo hacia la familia que encabeza Wonka, pero que en cierto modo todos los niños manifiestan, Charlie considera a su familia como el bien más preciado, es capaz de renunciar a su premio para estar junto a ellos, porque le aportan todo lo que necesita para ser feliz, todo lo que le falta al industrial chocolatero (“No dejaría mi familia por nada. Ni por todo el chocolate del mundo”).

 


 

Augustus Gloop

Rostro del Personaje Augustus Gloop

Augustus Gloop encuentra el primer billete porque come chocolate sin parar. “Come tantas chocolatinas al día que era imposible que no encontrara una”, afirma la madre. Este orondo alemán de Dusseldorf, víctima de una dieta poco saludable y de una educación permisiva, representa la gula, el instinto primario, la bajeza moral. El desajuste de su autoestima se compensa devorando tabletas Wonka bajo la mirada satisfecha de sus padres, que regentan una carnicería para subrayar así el tópico de alemán rubio, con unos kilos de más y devorador de salchichas. Augustus es la primera víctima de la fábrica de Wonka. Cae en el río de chocolate, final intuido por su onomatopéyico apellido, y es absorbido para aparecer al final relamiéndose el chocolateado rebozo. Los Oompa-Loompa son los encargados de subrayar las características de nuestro amigo con su canción: “Augustus Gloop, glotón y vago eres tú, tan gordo y vil, avaricioso e infantil…”.

 


 

Veruca Salt

Rostro del Personaje Veruca Salt

Veruca Salt se hace con el segundo billete gracias a los desvelos de su padre, que ha sido capaz de comprar miles de chocolatinas y poner a todos los empleados de su fábrica de frutos secos a buscar el codiciado premio. Si los padres de Augustus consentían su comportamiento, Veruca  va más allá y exige constantemente cosas a sus acaudalados padres (“¡Quiero mi billete dorado!”). En el palacete inglés de Buckinghamshire, sobre la piel de un oso, el padre refiere a la prensa los sufrimientos de su hija porque no aparecía el billete dorado (“…mi pequeña Veruca, cada día se disgustaba más”) Cuando lo consigue, prosigue de forma insaciable pidiendo un pony. A lo largo de la narración cinematográfica, observamos la actitud despótica de la niña con sus padres. Cuando están esperando para entrar en la fábrica de Wonka escuchamos un diálogo insólito entre padre e hija: “Papá ¡quiero entrar ahora mismo! / Cielo, aún falta un minuto/ ¡Haz que el tiempo pase más rápido!”. Finalmente, sucumbirá a causa de su propio carácter que todo lo desea: “¡Quiero una ardilla! ¡Dame una de esas ardillas!, exige en la sala de las ardillas, a pesar de tener en casa un montón de mascotas. La canción nos dice que Veruca terminó en la basura con sus amigos los desperdicios, con lo que nadie quiere y huele mal.

 


 

Violet Beauregarde

Rostro del Personaje Violet Beauregarde

Violet Beauregarde consigue el tercer billete dorado en Atlanta. Es la campeona mundial junior mascando chicle y, al igual que su madre como majorette, ha ganado numerosos trofeos. Su autoestima desajustada por exceso le hace decir: “Creo que de todos los niños sólo uno se llevará un premio especial. A mí no me importa quienes sean los otros cuatro, el premio será para mí”. Nacida para competir con los demás y bajo la mirada embobada de su madre (“Es una niña con mucha iniciativa… No sé a quién habrá salido”), Violet aparece como una niña muy segura de sí misma, pero también es incapaz de controlar sus ansias por conseguir la victoria probando el nuevo chicle del Sr.Wonka, desoyendo sus avisos, que le harán convertirse en  un arándano. El hábito de mascar chicle es cuestionado por el propio Willy (“Eso le pasa por no parar de comer chicle, es asqueroso”) y por los Oompa-Loompa en su canción (“Tanta gimnasia dental, tus músculos crecen tan mal “). Puede ser positivo tener voluntad para conseguir un fin, pero es importante valorar y escoger nuestros objetivos de forma adecuada.

 


 

Mike Tevé

Rostro del Personaje Mike Tevé

Mike Tevé, el inteligente niño de Denver que vive pegado a la pantalla de la televisión y los videojuegos y que odia el chocolate, es el afortunado ganador del cuarto ticket del Sr. Wonka. Se considera muy listo y desprecia a todo el mundo, incluyendo a sus padres que se muestran desconcertados. “La mayoría de las veces no sé de qué está hablando, los niños hoy en día con tanta tecnología dejan de ser niños muy rápido”, afirma el padre mientras Mike juega ante la pantalla y grita “¡Muere! ¡Muere!”. Caracterizado por esa actitud despectiva, cuestiona sin cesar las opiniones de Willy Wonka y su elevada autosuficiencia (“Creéis que es un genio y es un idiota. Pero yo no lo soy”) le conduce a experimentar el sistema de teletransporte que reducirá su tamaño al de un muñequito o personaje de videojuego. Los Oompa-Loompa, en un cinematográfico concierto, destacan lo poco saludable que resulta la dependencia de las pantallas (“hay algo esencial que a un niño se debe enseñar/ que no debería ver la tele sin parar”) porque anula nuestra capacidad creativa y comunicativa (“La tele capta su atención y capta su imaginación, anula la creatividad, les deja sin vitalidad…,  ya nunca más entenderán los cuentos de hadas que oirán”).